El Mismo Espiritu de Fe


Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito … – II Corintios 4:13

Amados esta es nuestra herencia, esta es nuestra riqueza, “el mismo espíritu de fe” ¿de quién? de Jesús y de los apóstoles. Revisemos desde el versículo 7 al 13 nosotros los vasos de barro tenemos este TESORO dentro, hay un motivo principal “para que la excelencia del poder sea de Dios” “y NO de nosotros”. Por este tesoro, por esta excelencia hay sucesos no para morir sino para que “la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal”. Al leer esto sea con sabiduría y regocijo:

El enemigo quiere mantenernos así: Más Jesucristo nos quiere
así:

“que estamos atribulados en todo” “mas no angustiados”
“en apuros” “mas no desesperados”
“perseguidos” “mas no desamparados”
“derribados” “pero no destruidos”
“llevando en el cuerpo siempre por “para que también la vida de
Jesús
todas partes la muerte de Jesús” se manifieste en nuestros cuerpos”

Romanos 8:37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó, por lo cual estoy seguro de que:
“ni la muerte”, “ni principados”, “ni lo porvenir,
“ni la vida”, “ni potestades”, “ni lo alto”,
“ni ángeles”, “ni lo presente”, “ni lo profundo”,
“ni ninguna otra cosa creada”
nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.
El vrs. 34 nos asegura que Cristo es el que murió, que también resucitó, que está sentado a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros. Nadie nos puede condenar, Dios es el que justifica.
Y para redondear toda esta grandiosa verdad leamos los vrs. 35, 36 ¿quién nos separará del amor de Cristo?:
“¿Tribulación, o hambre,
o angustia, o desnudez,
o persecución, o peligro, o espada?”
Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero”.
“Seguimos con el vrs.37 “Antes, en todas estas cosas

Ahora veamos un instante Isaías 43:1,2Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque Yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama ardera en ti”.
Esto que acabamos de leer es el concepto de “espíritu de fe”. Amados es para todos nosotros, no es para alguien especial, Dios no hace acepción de personas.
Ya tenemos la victoria total dada en el calvario, en la muerte y resurrección de Jesucristo. No es pelear por la victoria, no es ganar la victoria y vivir en fe, es vivir en fe y mantener la victoria que es nuestra.

Dios y Padre gracias, Espíritu Santo gracias, por ayudarnos cuándo somos débiles para poder ser fuertes; porque no nos ha dado Dios espíritu de miedo, temor, o cobardía; sino de poder, amor y dominio propio o mente sana; y ahora sabemos que tenemos ese mismo espíritu de fe; gracias en el Nombre de Jesús.


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