Actitud Positiva


Manteniendo firme y sin fluctuar la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió – Hebreos 10:23

Tiene que ver con nuestra voluntad, con nuestras decisiones, tanto para obtener cosas, pero más aun para demostrar nuestro testimonio, fidelidad y lealtad, a nosotros mismos, y a Dios.
Siempre nos sentimos desilusionados y desalentados en la vida cuando las cosas no funcionan en la forma que pensamos deberían. Quizás una promoción que esperábamos en el trabajo, no sucedió; quizás algún familiar o un amigo nos trajo abajo los ánimos, ilusiones y expectativas. Si no tenemos cuidado con estas desilusiones se comerán nuestro gozo, y empezaremos a cuestionar a Dios, preguntando ¿por qué Su plan no se cumple en nuestras vidas? ¿qué le pasó a Dios, a mi pastor, y qué de la Iglesia? Típicos cuestionamientos influenciados por el enemigo.
Nuestra actitud es importante, será positiva o negativa; y cuidado cualquiera de ellas nosotros tendemos a mantenerla. Por favor, reaccionen bien cuando algo raro, fuera de lo común o lo no esperado sucede. Aún si suceden cosas que hemos orado y carambas sucede lo contrario, ¿cuál es nuestra actitud? ¿negativa o positiva?
Amados se dan cuenta que todo aquello que no sale como queremos, ni siquiera escudriñamos si fue o no la voluntad de Dios, o mi voluntad voluntariosa, por eso reaccioné así; qué agradable y reconfortante hacer la voluntad de Dios, aún cuando las circunstancias lucen contra mi y mi familia o trabajo. Porque si he orado mantendré una actitud positiva frente a cualquier cosa que suceda, porque creeré a la Palabra y no a las circunstancias, porque estas son temporales, la Palabra es eterna y nunca miente es la verdad de Dios, salió de la boca de Dios. Y si Su Palabra dice que todo lo que yo pida orando lo recibiré, pues lo recibo, ¿Qué? Lo que pida orando.
Lo que más anhela el enemigo, (si sabe anhelar) es vernos, quebrantados, desanimados, desgajados (fuera de la Iglesia), cabizbajos, tartamudeando, transpirando, llorando, gimiendo (no en el espíritu), renegando, peleándonos con medio mundo, y si es el mundo completo mejor; perdiendo amistades, insultando, desconfiando, y finalmente tomando las peores decisiones, que jamás en nuestro sano juicio, o mente sana, lo hubiésemos hecho.
Qué tal si nos entrenamos en mantener actitudes positivas, y no nos dejamos ganar de los dictámenes de nuestros sentimientos y emociones, o nuestra vana carnalidad, la carne es bruta amados, nunca elegirá bien. Los sentimientos y emociones son como las olas del mar, no funcionan para bien. Nos dejan en la mera calle, con la posibilidad que de allí nadie de ni un céntimo por ti.
Qué precioso es estar bajo la sombra del omnipotente, sumisos a El, creyentes y no incrédulos, confiados y no dudando, parados firmes en la Palabra de Dios, y no ambivalentes, no de doble ánimo. La Palabra, el mantenernos en ella, es la única que nos mantendrá con actitud positiva, actitud que sale del carácter de Cristo que dejamos se forme en nosotros.

Dios y Padre gracias porque al mantenerme en la Palabra puedo mantener una actitud positiva, como a Ti te agrada; y el todo de mi ser es agradare a Ti; gracias en el Nombre de Jesús.

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