Fortalécete en fe

… sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios    Romanos 4:20

         Esta fue la forma como Abraham se fortaleció en fe, y fue dando la gloria a Dios. Tú y yo podemos hacer lo mismo, crecemos en fe con la Palabra, esta aumenta nuestra fe, es el alimento seguro de la fe, es el poder que asegura nuestra fe; y nos fortalecemos, nuestra fuerza se mantiene intacta y aún aumenta si damos la gloria a Dios, porque toda la gloria le pertenece a El. Y ¿cuándo le damos la gloria? ¿cuándo nos sucede algo malo, porque El lo va cambiar en bueno? No, la verdad que no. La Palabra nos asegura los planes que Dios tiene para nosotros, son planes de bien y no de calamidad. Cuando pasamos por circunstancias adversas, contra la Palabra, nosotros nos fortalecemos dando la gloria a Dios, no por la circunstancias, porque hay que saber que son temporales, no son permanentes, damos la gloria, por la Palabra profética, la Palabra de poder que está ya destinada para nosotros.
         Nos paramos firme en la Palabra de Dios, la confesamos y le damos la gloria porque Su Palabra es mayor que cualquier adversidad. El mundo y Satanás pueden presentarnos la peor situación, pero sabemos que el Mayor vive en nosotros y nos hizo más que vencedores, ESA VERDAD, nos hace libres, completamente libres, al hacernos libres podemos dar la gloria a Dios, y esta actitud nos fortalece como hijos de Dios.
Nos ejercitamos en la Palabra y en el Poder de Dios. Y al ejercitarnos fortalecemos la fe en nuestras vidas. De esta forma tenemos la clase de fe de Dios, que Jesús nos habló en Marcos 11:22 “Tened la clase de fe de Dios”.
En la “Tentación de Jesús” al igual que en la tentación a Eva, el enemigo gastó su misma maquinación o artimaña la duda: ¿con que Dios os ha dicho  …? ¿si eres Hijo de Dios …? Es así como ganó a Eva, pero Jesús el Hijo de Dios exterminó estas artimañas, porque no cayó en ninguna de ellas. Respondió: Escrito está, y dicho está, listo. Igual debemos actuar y hablar nosotros como Jesús, esto nos fortalece.
          Recuerdan lo que Jesús dijo: Yo hablo todo lo oigo al Padre, y hago todo lo que veo hacer al Padre. Allí radicó Su éxito. Actuó en lo único que podía fortalecerse, en la Palabra que el Padre hablaba. Allí mismo, radica el éxito tuyo también.
        Bien en lo físico te fortaleces con la comida, con vitaminas, minerales, etc., en lo espiritual al igual te fortaleces dando gloria a Dios, la Palabra (es tu comida espiritual) que te da éxito te lleva a dar la gloria a Dios, en todo tiempo.

          Dios y Padre  gracias por fortalecernos con tu Voz y Tu Palabra, y es más al darte la gloria ganamos fortaleza para nosotros; gracias en el Nombre de Jesús.

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