Personaje - Saul - parte 1


Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros. Y Jehová dijo a Samuel: oye su voz y pon rey sobre ellos – I Samuel 8:19,22

Dios tuvo un gobierno de amor para Israel, el gobierno teocrático, El mismo quiso gobernarlos, con principios, Su voz, Sus mandamientos; pero ellos lo desecharon y quisieron rey; y rey les puso Dios.
El último juez fue Samuel, a la vez fue sumo sacerdote y profeta de Dios para Su pueblo. Samuel puso a sus dos hijos por jueces sobre Israel, Joel y Abías – I Samuel 8:1-7. Pero éstos no anduvieron por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. Los ancianos de Israel se reunieron y fueron a Ramá para ver a Samuel y le dijeron: “He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan: porque no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos”
Dios les advirtió cómo los trataría el rey – vrs. 9-22; qué terribles, pero la gran pregunta es ¿qué hubiésemos hecho nosotros? ¿lo mismo? Creamos que NO. Es como ahora, no hablando de pastores asalariados, sino aquellos con llamado genuino de parte de Dios; y la iglesia tiene oídos para otros, son mejores que el pastor que Dios le dio, ¡pero qué bueno es aquel otro pastor, si el nuestro fuera igual, ¿sabe? Igual quisieran otro. No seamos un chiste del enemigo, seamos gente de Dios, linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Jesucristo es nuestro Rey y Señor, ningún otro lo es, sólo El, y lo anhelamos a El, como dice Jesús Adrián Romero “Que seas mi universo, no quiero darte sólo un rato de mi tiempo, no quiero separarte un día solamente, no quiero darte mis palabras como gotas, que sea un diluvio de palabras en mi boca, que seas mi universo, que seas mi primer aliento en la mañana, y mi luz en mi ventana. Que Tu presencia y Tu poder sean mi alimento, que seas mi Universo”
Saúl hijo de Cis de la tribu de Benjamín, joven y hermoso, no había otro más hermoso que él en Israel; de hombros para arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo. Y su padre en ese entonces lo envió a buscar sus asnas perdidas – I Samuel 9:1-3

Dios y Padre gracias porque ahora podemos elegir al Rey de reyes y Señor de señores, el que es la cabeza de Su Iglesia, nadie como El; gracias en el Nombre de Jesús.

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